La caución es una operación de crédito en la que se otorgan préstamos en pesos o dólares, con plazos que van de 1 a 120 días. Sin embargo, los plazos más comunes, que concentran el mayor volumen de operaciones, son los de menos de 30 días, especialmente los que van de 1 a 7 días.
Existen dos tipos de operaciones en cauciones:
Cauciones colocadoras: El colocador presta dinero al tomador y recibe una tasa de interés a cambio.
Cauciones tomadoras: El tomador, que necesita financiamiento, solicita un préstamo y ofrece activos financieros como garantía. Al vencimiento de la operación, devuelve el capital y paga los intereses al colocador, recuperando los activos entregados como garantía.
¿Cómo se determinan los activos y la cantidad de los mismos que el tomador deja en garantía?
La cantidad y el tipo de activos se determinan a través de un aforo, que es un porcentaje fijado por el mercado. Este porcentaje establece el límite de fondos que el tomador puede obtener a cambio de los títulos entregados como garantía.
En términos sencillos, si un inversor tiene $1.000.000 en acciones y no desea venderlas, pero necesita dinero, puede optar por una caución dejando esos papeles como garantía para obtener el financiamiento.
